Pestick es un controlador de insectos y ácaros de tipo físico diseñado para uso en agricultura, formulado como concentrado emulsionable (EC) con una composición basada en polímeros siliconados (Polyalkyleneoxide modified heptamethyltrisiloxane), que no actúa como insecticida químico tradicional con ingrediente activo neurotóxico, sino mediante un mecanismo físico que inmoviliza directamente los insectos plaga y ácaros, deteniendo su movilidad y provocando su muerte sin ingresar al sistema vascular de la planta ni generar residuos químicos típicos de fitosanitarios sintéticos.
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Pestick se utiliza en hortalizas, frutales, ornamentales y otros cultivos de alto valor para controlar insectos chupadores y ácaros como áfidos, mosca blanca, trips y cochinillas. Su mecanismo físico inmoviliza directamente a las plagas, deteniendo su alimentación y reproducción, lo que reduce la presión sobre el cultivo de manera inmediata y segura. Además, preserva insectos benéficos como abejas, mariquitas y otros depredadores naturales, permitiendo un manejo integrado de plagas más equilibrado y sostenible.
El producto es compatible con programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) y sistemas de producción sostenible u orgánica, donde se busca reducir la dependencia de químicos tradicionales y minimizar residuos en hojas y frutos. Aunque no posee efecto residual fuerte ni sistémico, su eficacia sobre las plagas móviles permite mantener los cultivos protegidos durante la infestación activa, especialmente cuando se aplica sobre la parte inferior de las hojas y otras zonas donde se esconden los ácaros y pequeños insectos.
La aplicación de Pestick debe realizarse respetando las dosis y volúmenes de agua recomendados, con equipos de aspersión calibrados para asegurar cobertura uniforme y eficaz. Se recomienda usar guantes, mascarilla y ropa protectora durante la preparación y aplicación, y evitar la deriva hacia cuerpos de agua o zonas sensibles para proteger el medio ambiente y la seguridad del aplicador. Su uso responsable contribuye a mantener la sanidad del cultivo, mejorar la productividad y reducir riesgos de infestaciones recurrentes, integrándose perfectamente a estrategias de manejo profesional y sostenible.