Domark es un fungicida agrícola sistémico formulado comúnmente como concentrado emulsionable (EC) o microemulsión (ME) con tetraconazol como ingrediente activo. Es un producto diseñado para proporcionar acción preventiva, curativa y erradicante contra una amplia gama de enfermedades fúngicas foliares, especialmente aquellas causadas por hongos que producen oídio, roya, moteados y otras fitopatías foliares en cultivos agrícolas de importancia económica.
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Domark actúa interfiriendo en la biosíntesis de esteroles fúngicos, al inhibir enzimas clave en la ruta metabólica de los hongos, lo que afecta la integridad de las membranas celulares del patógeno y detiene el desarrollo del micelio. Esta inhibición se logra porque el ingrediente activo tetraconazol, perteneciente al grupo de los triazoles y clasificado por la FRAC como fungicida del Grupo 3, es absorbido rápidamente por el follaje de las plantas tratadas y se transloca de forma sistémica dentro del tejido vegetal, protegiendo tanto las áreas tratadas como los nuevos brotes que emergen tras la aplicación.
Este fungicida es ampliamente aplicado en cultivos como **vid (vino y uva de mesa) para controlar oídio (Uncinula/Erysiphe spp.), tomates, pimientos y otros solanáceos frente a oídios y otras enfermedades foliares, y en otros sistemas de producción hortícola y frutícola donde las condiciones ambientales favorecen el desarrollo de hongos foliares. En algunas fórmulas extendidas o mezclas específicas (como Domark 230 ME), también se emplea en cultivos extensivos como maíz y soya para manejar royas, manchas foliares y otros complejos de enfermedades, aunque la etiqueta técnica siempre debe consultarse antes de la aplicación.
La acción preventiva de Domark ayuda a proteger las hojas antes de que se establezcan infecciones, mientras que su capacidad curativa y erradicante permite detener el avance de infecciones incipientes cuando se detectan los primeros síntomas visuales. Este equilibrio entre prevención y curación hace que Domark sea una herramienta valiosa en programas de Manejo Integrado de Enfermedades (MIE), donde rotar modos de acción distintos es clave para reducir el riesgo de resistencia de los hongos a fungicidas del mismo grupo químico.
Su formulación en concentrado emulsionable o microemulsión permite una fácil mezcla con agua y aplicación uniforme mediante aspersión foliar, asegurando una buena cobertura del follaje superior e inferior. Es importante aplicar Domark cuando las condiciones ambientales favorezcan el desarrollo fúngico o ante la aparición de síntomas iniciales para maximizar su eficacia y reducir la presión de enfermedades durante las fases críticas del cultivo.