Borozinco de Microfertisa es un fertilizante agrícola de micronutrientes formulado principalmente con boro y zinc, diseñado para corregir y prevenir deficiencias nutricionales que afectan el crecimiento, la floración y el cuajado de frutos. Favorece el vigor vegetativo, el desarrollo radicular y la calidad de los órganos productivos en diferentes cultivos.
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Borozinco de Microfertisa es un fertilizante de micronutrientes desarrollado para suplir de manera eficiente las necesidades de boro (B) y zinc (Zn) en los cultivos agrícolas, dos elementos esenciales que participan activamente en procesos fisiológicos clave para el crecimiento y la productividad. El boro cumple funciones fundamentales en la formación y estabilidad de las paredes celulares, la división celular, el transporte de azúcares y la viabilidad del tubo polínico, por lo que su adecuada disponibilidad es determinante para una floración uniforme y un cuajado eficiente de frutos. El zinc, por su parte, interviene en la síntesis de auxinas, la activación enzimática y la formación de clorofila, influyendo directamente en el desarrollo radicular, el crecimiento vegetativo y la eficiencia fotosintética.
La formulación de Borozinco permite una absorción eficiente de los micronutrientes, ya sea mediante aplicación al suelo o vía foliar, según la presentación utilizada, facilitando una respuesta nutricional oportuna en momentos críticos del ciclo del cultivo. Su uso ayuda a prevenir síntomas asociados a deficiencias de boro y zinc, como entrenudos cortos, clorosis, malformaciones de frutos, aborto floral y reducción del rendimiento, contribuyendo a plantas más equilibradas y con mayor capacidad productiva.
Borozinco se integra fácilmente en programas de fertilización técnica, pudiendo mezclarse con fertilizantes NPK o aplicarse de forma independiente según el diagnóstico nutricional del cultivo. Su aplicación es especialmente recomendable en etapas de crecimiento activo, prefloración, floración y cuajado, cuando la demanda de micronutrientes es más alta. Utilizado bajo criterios agronómicos adecuados y respaldado por análisis de suelo o tejido vegetal, favorece una mejor calidad de cosecha, mayor uniformidad y mayor rendimiento final.